sábado, 24 de mayo de 2008

AL FIN MISIONERAS, Y HASTA EL FIN
























Al fin pudimos reunirnos. La verdad es que el que había fallado era yo, por cuanto me había desconectado involuntariamente. Pero ahora estamos en tierra derecha. La Eucaristía de hoy, oficiada por el padre José Aravena, fue el más importante motivo de celebración para las misoneras.
Después de ello un tecito hecho con tanto amor y compromiso, y bajo la dirección de nuestra coordinadora Gudelia, la querida e inolvidable maestra de tanta generación de alumnas y que conserva toda su vitalidad, lozanía y fuerza, con una entrega generosa y de verdadero líder, siempre acompañada de su fiel compañero y esposo.
Le deseamos el mayor de los éxitos en su trabajo y esperamos el aporte y generosidad de todas (os) para que ella pueda trabajar contando con nuestra colaboración y tratando, respetuosamente, de "dejarla ser y hacer", para que pueda dirigir, sin que nos entrometamos en los que ella, a la luz de la inspiración del espíritu santo, pueda con nosotros ejecutar, en beneficio de la misión que nuestra Mater nos impone.
El querido "curita", dicho así con cariño. (aunque por alli una señora media ofuscada, por no decir "grave" me dijo "se dice sacerdote"...(habrá que cambiar el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, digo yo), compartió en los últimos minutos el tecito. Ya saben los curitas, o sacedotes para tranquilidad de la "hermana", estan siempre haciendo algo más, en esta difícil vocación de servir a Dios.
Ya, nos vemos después....
Todo bien, todo lindo. Detalles siempre hay. Cuídate Pauli, mi fiel "corresponsal gráfico".




domingo, 27 de abril de 2008

EL ATARDECER DE LA VIDA

Lo encontré hermoso. Cuando llegue la hora de partir, en esa última tarde, que estemos contentos con haber sido útiles a la única causa de la vida: Dios.
Que María Santísima nos acoja.

Fuente: Catholic.net
Autor: Anónimo
El sol se despedía del Imperio Tré. El vasallo caminaba junto a la anciana del molino amarillo. Iban conversando sobre la vida. - ¿Qué cosa es lo que más te gusta de la vida, anciana? La viejecilla del molino amarillo se entretenía en lanzar los ojos hacia el ocaso. - Los atardeceres –respondió. El vasallo preguntó, confundido: - ¿No te gustan más los amaneceres? Mira que no he visto cosa más hermosa que el nacimiento del sol allá, detrás de las verdes colinas de Tré. Y reafirmándose, exclamó: - ¿Sabes? Yo prefiero los amaneceres. La anciana dejó sobre el piso la canastilla de espigas que sus arrugadas manos llevaban. Dirigiéndose hacia el vasallo, con tono de voz dulce y conciliador, dijo: - Los amaneceres son bellos, sí. Pero las puestas de sol me dicen más. Son momentos en los que me gusta reflexionar y pensar mucho. Son momentos que me dicen cosas de mí misma. - ¿Cosas? ¿De ti misma...? – inquirió el vasallo. No sabía a qué se refería la viejecilla con aquella frase. Antes de cerrar la puerta del molino amarillo, la anciana añadió: - Claro. La vida es como un amanecer para los jóvenes como tú. Para los ancianos, como yo, es un bello atardecer. Lo que al inicio el precioso, al final llega a ser plenamente hermoso. Por eso prefiero los atardeceres... - ¡mira! La anciana apuntó con su mano hacia el horizonte. El sol se ocultó y un cálido color rosado se extendió por todo el cielo del Imperio Tré. El vasallo guardó silencio. Quedó absorto ante tanta belleza. La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nos
otros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

martes, 22 de enero de 2008

Otras que quedaron...para el recuerdo


Otras fotitos de lo mismo

Recuerdo despedida Padre Jaime Salazar

Si visitan el blog de los "Madrugadores de Antofagasta", podrán leer un sencillo homenaje de gratitud a nuestro querido "Capellán" Padre Jaime Salazar. Hoy queremos, por especial encargo de nuestras queridas peregrinas y gracias al aporte fotográfico de Pauli, publicar una selección de algunas fotografías que son el mejor testimonio de recuerdo del día de la despedida, la que sin duda marcará el corazón de muchos (as) y que fortalecerá nuestra oración para que el Padre Jaime continúe con su obra de apostolado. Pero también es necesaria nuestra oración para quienes continuarán en el Santuario de Antofagasta entregando su juventud y voluntad para conducirnos espiritualmente cada día, es decir, nuestros jovenes sacerdotes, quienes se encuentran en pleno proceso de adquirir para su enriquecimiento espiritual, la sabiduría que el Padre Jaime logró atesorar con muchos años de experiencia, no exento de sacrificios y renuncias, y hasta superando con estoicismo las rudezas del camino, lo que le han convertido en una fuente permanente de inspiración y de ejemplo, por que él mismo se nutrió de los principios y de la experiencia del gran fundador de la obra Mariana de Shoensttat, el Padre Kentenich. Por ello que les saludamos con cariño y les pedimos por todos, para que este tiempo sea de siembra y regadío de almas y voluntades y podamos disfrutar en un tiempo no determinado aún de una abundante cosecha.